Con la colaboración de: Margarita Múnera,
psicóloga
Edición # 83 Revista Salud en Buenas Manos
El Complejo de Edipo es una fase por la que pasan todos los pequeños más o
menos entre los tres y los cinco años de edad.
Este Complejo nace del psicoanálisis (Sigmund Freud)* y se refiere a
la atracción que, in-conscientemente, siente un niño por su madre. El progenitor
del mismo sexo aparece como un rival molesto al cual quiere apartar, de ahí el
comportamiento agresivo del niño respecto a su padre.
Por su parte, el Complejo de Electra es el término propuesto por Jung* para
designar la contrapartida femenina del Complejo de Edipo. Consiste en una
fijación afectiva de la niña hacia su padre.
La agresividad hacia el padre o la madre no tarda en provocar en el niño
intensos sentimientos de culpabilidad, agravados por fantasías de castigo. Una
vez superada esta etapa, el pequeño trata, en su deseo de superarle, de
parecerse a su rival. Acaba entonces por identificarse con él, en una especie de
solidaria convivencia, en la que el padre o la madre se vuelven un modelo para
el menor.
¿Cómo manejarlo?
El Complejo de Edipo y Electra son fundamentales para la futura
identificación del menor, quien en cualquiera de los casos, requiere una persona
a su lado para poderse desarrollar. La composición actual de la familia, la cual
no es similar a la tradicional de años atrás, hace que sea difícil encontrar
fórmulas únicas que ayuden a los padres o adultos responsables del menor a
contribuir con esta identificación fundamental para que a futuro los hijos
tengan la independencia que requieren. Si el menor no corta el "cordón
umbilical" o ese lazo de apego tan fuerte hacia el padre o la madre, según sea
el caso, esta situación tiende a convertirse en una obsesión que podría destruir
el vínculo con alguno de sus padres o buscar en su pareja una persona para
reemplazarlos.
El sentido común y la actitud comprensiva de los padres ayudan a solucionar
este conflicto para que el hijo pueda superarlo naturalmente. La madre o el
padre no deben mostrarse con su hijo o hija más cariñosos que de costumbre,
aunque sí más comprensivos; deben tomar sus sentimientos en serio, sin burlas ni
reprimendas. El padre contrario “rival” debe evitar autoritarismos que
dificultarían el deseo de identificación del pequeño. Padre y madre deben seguir
tan afectivos y unidos como siempre y no suprimir las muestras de cariño entre
sí, dejando claro que los que forman una pareja son ellos y que el amor entre
padres e hijos es diferente.
Con el sentido común y la actitud comprensiva de los
padres el pequeño puede superar naturalmente este conflicto.
* Sigmund Freud, creador del
Psicoanálisis, nació en 1856 en Freiberg actual Checoslovaquia y murió en 1939
en Londres. Carl Jung, fundador de la escuela de Psicología analítica, nació en
1875 en Kesswill, Suiza y murió en 1961 en Küsnacht.